De la comunidad nace el anuncio

El pasado día 2 de marzo, se reunían alrededor de 1400 catequistas en el pueblo de Monóvar para celebrar el día dedicado por excelencia al catequista y animador de la fe.
Iluminados por un sol primaveral, catequistas de casi todas las parroquias de la diócesis, encaminaron sus pasos para celebrar este Encuentro preparado y soñado en los meses previos. Los invitados al Encuentro no llegaban por casualidad, sino empujados por una motivación profunda: necesitaban celebrar lo que ha sido una reflexión previa en los grupos de catequistas parroquiales en los mese precedentes a la Jornada. Este año hemos trabajado todos al unísono el tema de la comunidad parroquial como lugar privilegiado de la Iniciación cristiana. “De la comunidad nace el anuncio”, rezaba el lema.
A partir de las 10,30 de la mañana, comenzaron a llegar catequistas al lugar de la acogida, en la plaza del exconvento de los Capuchinos, allí se les entregó el material de trabajo y se formaron hasta 80 grupos de 15 personas. Dentro del amplio templo del exconvento tuvo lugar un momento de animación musical a cargo de José María Ramón Gil, adscrito al Secretariado de catequesis. A las 11,45 era recibido nuestro Obispo, D. Rafael Palmero, con un fuerte y cálido aplauso por todos los catequistas que abarrotaban el templo. Comenzó la oración de la mañana en un tono de gratitud y humilde alabanza al Padre Dios que nos ha regalado la vida, la fe y la comunidad cristiana. Se recitó el salmo 16, se proclamó el pasaje de los Hechos de los apóstoles donde se describe cómo era la primitiva comunidad cristiana. D. Rafael nos dirigió unas palabras de meditación sobre la importancia del momento que estamos viviendo, nos invitó a poner nuestros ojos en Jesucristo, el gran catequista de Dios y a mirar a la primera comunidad cristiana, modelo y fuente de inspiración para la nuestra.
Terminada la oración, fueron saliendo los catequistas del templo, y como al paso de una romería, encabezada por el sonido de la dulzaina, fueron recorriendo las calles del pueblo hasta llegar al Instituto de Secundaria. Allí se reunieron los grupos para abordar una rica reflexión sobre el número 35 del Directorio de Iniciación cristiana, que trata sobre e papel que la parroquia desempeña en la catequesis. Un buen clima de trabajo y diálogo se respiraba en aquel lugar.
A las 14 horas tuvo lugar la comida fraterna en la que los grupos se reunían, muchos de ellos en compañía de sus sacerdotes que se incorporaban a la Jornada tras el trabajo de la parroquia. Tras la comida y el café, los catequistas fueron caminando de forma tranquila y serena por las calles de la ciudad hasta encontrar el hermoso templo parroquial de San Juan Bautista de Monóvar. Antes de comenzar la eucaristía, hubo un momento de ensayo de cantos, y a las 4,30 en punto, la cruz y las antorchas llevadas por catequistas cruzaban las puertas del templo parroquial abiertas de par en par. Cerca de 30 sacerdotes concelebraron la Eucaristía con el Obispo. La participación en el canto era impresionante, se respiraba un clima de alta tensión espiritual y emocional. Al comienzo de la eucaristía se presentaron algunos signos que nos ayudaron a comprender la profundidad y el significado del momento que estábamos viviendo. D. Rafael, en su homilía, nos alentaba a seguir dando y regalando la luz de Cristo a los demás con el testimonio y la catequesis. La eucaristía constituyó, sin duda alguna, el momento más álgido de toda la Jornada, el más preparado, el mejor aprovechado, el que ha dejado con toda seguridad honda huella en los que participaron en aquel memorable encuentro.
Debemos unas palabras de gratitud al párroco de Monóvar, D. Antonio Alcolea, y a los sacerdotes que le acompañan, al equipo de catequistas de la parroquia, que desde el primer instante acogieron con la mayor disponibilidad e ilusión la idea de realizar allí la Jornada, a los miembros de la comunidad parroquial, a las instituciones civiles del pueblo, y a un sin fin de personas, entidades y empresas que han puesto de su parte para que la Jornada fuera tanto tan brillante y lucida como el mismo día que nos hizo. A todos los que han colaborado en la Jornada y a los participantes ¡muchas gracias!

Secretariado Diocesano de Catequesis

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