Ramón Belda Díez y Germán Sánchez Vilella fueron ordenados diáconos, el paso previo al sacerdocio, el pasado 1 de mayo. Y tras estos meses de “prácticas pastorales” en dos parroquias de la Diócesis darán el “sí” definitivo al sacerdocio este sábado, 5 de noviembre, en la Basílica de Nuestra Señora del Socorro de Aspe. La ceremonia, que dará comienzo a las 11:00 horas y será presidida por el obispo diocesano D. Jesús Murgui, estará dotada de gran solemnidad y emotividad esperándose además una multitudinaria asistencia. Familiares, amigos y sacerdotes acudirán desde todos los puntos de la provincia para acompañar a estos diáconos en su paso definitivo hacia el presbiterio.

A partir de ese momento la Iglesia de Orihuela-Alicante contará con dos nuevos sacerdotes que pasarán definitivamente a desempeñar labores y proyectos pastorales para una comunidad parroquial concreta de la Diócesis. Sus edades oscilan entre los 25 y los 30 años, proceden de localidades diferentes y afrontan esta nueva etapa con los nervios y la ilusión propia de quien ve su sueño cumplido.

El más joven de ellos es Germán Sánchez Vilella de 25 años y nacido en Catral. Para él el sábado será “posiblemente el mejor día de su vida”. “Será un día para dejarse en las manos de Dios y entregarse por completo a la misión que Él me quiera encomendar. Será un día muy especial” afirma. Su primera misa solemne la dará el domingo 6 de noviembre en su ciudad natal, Catral, en la iglesia parroquial de los Santos Juanes, a las 19:00 h. Y, al domingo siguiente, 13 de noviembre, presidirá una eucaristía de acción de gracias en Nuestra Señora del Pilar de Pilar de la Horadada, a las 18:00 h, donde ha estado como diácono y donde de momento se queda destinado ya como presbítero.

Por su parte, Ramón Belda Díez, con 37 años y nacido en Biar, se decidió por el sacerdocio a los 30 años empujado por la necesidad de dar un nuevo sentido a su vida. “Yo había estudiado en la universidad y estaba trabajando pero en mi vida había un vacío que no podía llenar con otras cosas” explica Ramón. Ve el día de su ordenación como un momento importante. “El momento de dar una respuesta definitiva al Señor, un sí para toda la vida. Significará una mayor identificación con Cristo, sacerdote y Buen Pastor y un nuevo modo de vivir con ilusión y entrega la vocación y también de superar momentos difíciles. A la Virgen María, la Madre de Jesús le confío mi ministerio” afirma. Su primera misa solemne la dará el domingo 6 de noviembre en su ciudad natal, Biar, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, a las 12:00 h. Y, al sábado siguiente, 12 de noviembre, presidirá una eucaristía de acción de gracias en Nuestra Señora del Consuelo de Altea, a las 19:30 h, donde ha estado como diácono y donde de momento se queda destinado ya como presbítero.

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