Ignacio Blasco Guillén
Hacer presente a Cristo y a la Iglesia en el mundo de la prisión
Anunciar la Buena Noticia de Jesús y ayudarles a vivenciar su Evangelio
Humanizar el mundo de la prisión, desarrollando los aspectos propios del ser humano, atendiendo a las necesidades básicas y profundas del interno.
Ser testigos de los problemas del mundo de la prisión y de las dificultades propias de las familias de los presos ante la sociedad.
Hacer llegar la tarea de la Pastoral Penitenciaria a las distintas comunidades parroquiales de la Diócesis.
Seguir promoviendo los recursos para reclusos y reclusas en la diócesis, capacitándoles de los medios necesarios para una mejor atención a los permisos penitenciarios y a las libertades condicionales.
Ir consiguiendo representación de la Pastoral Penitenciaria en los consejos parroquiales.
Así como la parroquia es una casa abierta a los pobres que pertenecen a ella. Vehicular desde las Cáritas parroquiales la atención a las familias de los presos.