El pasado día 28 de agosto, una nueva explosión en otra empresa pirotécnica de la provincia, ha dejado otro trabajador muerto, otra familia destrozada. En esta ocasión ha ocurrido en la Pirotécnica Ferrández, en Redován, donde el trabajador, socio y miembro de la familia propietaria, Manuel Ferrández Ruíz, falleció en el acto tras la explosión sucedida mientras manipulaba material pirotécnico.

Es la segunda explosión en empresas de pirotécnia, en lo que llevamos de año en nuestra provincia, tras la sucedida el pasado 6 de marzo en Alicante donde falleció otro trabajador. El Papa Francisco nos recordaba que "La seguridad en el trabajo es como el aire que respiramos: sólo nos damos cuenta de su importancia cuando falta trágicamente, ¡y siempre es demasiado tarde!”.

En este año 2025, hasta el 31 de mayo, se habían producido en España 458.336 accidentes laborales, de los cuales 297 habían sido mortales; a este ritmo podríamos superar los 796 accidentes laborales mortales del año pasado.

Queda claro que la actividad pirotécnica es una actividad peligrosa, pero no por ello se puede asumir que el riesgo de la muerte es algo a aceptar en este tipo de trabajo, en cualquier trabajo. Si la actividad es peligrosa, se tendrán que evaluar mejor los riesgos laborales y extremar al máximo las medidas preventivas. Las empresas no pueden ver los gastos en prevención de riesgos laborales como un gasto más, sino como una inversión en derechos humanos, en cuidar la vida, en crecer en humanidad.

Desde el Secretariado de la Pastoral del Trabajo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, queremos expresar nuestro más profundo dolor, damos nuestro más sincero pésame y acompañamos con nuestra oración, a la familia y compañeros de trabajo de Manuel Ferrández Ruíz. «Que los obreros muertos en el campo de honor del trabajo y la lucha descansen en paz».