Gratitud inmensa al Señor, que sigue llamando con voz suave y firme a quienes se disponen a entregar su vida por amor al Evangelio. El pasado domingo, 16 de noviembre, en la Concatedral de San Nicolás, en Alicante, nuestro obispo, Don José Ignacio Munilla Aguirre, impuso las manos sobre Manuel Blázquez Tapia y Jesús Ordóñez Bonilla, que fueron ordenados presbíteros para el servicio de nuestra Iglesia diocesana. Cada ordenación es un acontecimiento de gracia, una caricia de Dios a su pueblo. Es el recordatorio de que el Señor no deja de obrar en medio de nosotros, suscitando corazones disponibles, manos generosas y vidas que se convierten en reflejo de su amor sin medida. El sacerdocio es un regalo que pertenece a toda la Iglesia. En cada nuevo presbítero, el Señor nos muestra su fidelidad: Él sigue enviando pastores según su corazón, que acompañan, sirven y consuelan con la ternura del Buen Pastor. Damos gracias por Manuel y Jesús, por su sí confiado, por su deseo de seguir a Cristo y servir a sus hermanos. Y damos gracias también por la Iglesia entera, que se alegra y se renueva con cada vocación que florece. Que esta ordenación reavive en todos nosotros el asombro ante la llamada de Dios y el deseo de caminar juntos, con fe, amor y esperanza, para que su presencia siga transformando el mundo. “Os daré pastores según mi corazón”.