Durante la semana del 20 al 26 de abril hemos celebrado en nuestra diócesis una nueva edición de la Semana del Cine Espiritual. Se trata de una iniciativa que ha vuelto a demostrar que la clase de Religión no solo se imparte en el aula, sino que también puede vivirse fuera de ella, compartiendo fe, valores y experiencias que dejan huella en nuestros alumnos.

El lugar donde nos dimos cita para disfrutar de las proyecciones fueron los cines ABC del Centro Comercial L’Aljub de Elche, donde alumnos de Religión Católica de Primaria, Secundaria y Bachillerato, procedentes de 19 centros educativos de nuestra diócesis, asistimos acompañados de sus profesores.

Los dos días clave de esta actividad fueron el miércoles 22 y el viernes 24 de abril. Participaron centros como el CEIP Azorín de Catral, CEIP Gloria Fuertes de San Miguel de Salinas, CEIP Antonio Sequeros de Benejúzar, CEIP San Roque de Callosa de Segura, CEIP Molivent de Guardamar del Segura, IES Antonio Serna de Albatera, IES Rafal, IES Catral, IES Las Lagunas de Torrevieja, IES Misteri d’Elx, IES Santiago Grisolía de Callosa de Segura, IES Cox, IES Joanot Martorell de Elche, además del IES Antonio Sequeros de Almoradí, IES La Encantá de Rojales y el IES Carrús de Elche, que participaron en ambas jornadas. En la segunda sesión, además de estos últimos, se sumaron el CEIP Virgen de Monserrate de Torremendo, IES Benejúzar e IES Xixona.

La participación fue extraordinaria: alrededor de 900 alumnos y profesores en la primera jornada y unos 286 en la segunda, alcanzando casi los 1.200 participantes en total.

Las películas elegidas para esta ocasión fueron Rey de Reyes, dirigida por Seong-ho Jang, una película cristiana de animación inspirada en la vida de Jesús, especialmente pensada para los alumnos más pequeños y los primeros cursos de Secundaria; y Alas Blancas (White Bird), dirigida por Marc Forster, una historia profundamente humana que permitió trabajar con los alumnos valores tan importantes como la amistad, el respeto, la dignidad de la persona, el compañerismo, el amor y la esperanza.

Sin duda, estas jornadas cinematográficas han sido una magnífica oportunidad para que nuestros alumnos descubran que no están solos en su formación cristiana. Son muchos los jóvenes que siguen eligiendo la asignatura de Religión para completar su formación personal y espiritual en sus centros escolares. Además, compartir una mañana con compañeros de otros colegios e institutos, también matriculados en Religión Católica, les ayuda a fortalecer el sentido de pertenencia, la convivencia y la vivencia de valores comunes inspirados en la fe.

Ha sido una experiencia muy enriquecedora tanto para alumnos como para profesores. Una mañana de cine, sí, pero también una mañana de encuentro, reflexión y evangelización sencilla, cercana y profundamente educativa.

Ojalá esta actividad siga consolidándose y repitiéndose en nuestra diócesis durante muchos años más, y no vuelva a desaparecer. Solo hacen falta profesores que no tengan reparo en llevar a sus alumnos a disfrutar de esta iniciativa, una herramienta pastoral y pedagógica de gran valor.