El Secretariado de Pastoral Penitenciaria  promueve la Campaña de Navidad 2023.

Bajo el lema: «Hogares de acogida. Espacios  para la vida y la libertad» animan a la solidaridad.

 

Cada año, por Navidad, el Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria lanza una campaña para sensibilizar sobre el mundo de la cárcel y también, por qué no decirlo, pedir ayuda a nuestra iglesia diocesana para así poder seguir dando el soporte que las personas privadas de libertad necesitan, sobre todo para poder mantener en funcionamiento las casas de acogida que tenemos en nuestra diócesis.

Durante este año, 2023, han pasado por las casas 45 personas entre hombres y mujeres con un total de más de 300 pernoctaciones. De entre estas personas nos encontramos que, sobre todo algunas mujeres y en especial las que se encuentran en el psiquiátrico penitenciario, necesitan de nuestro hogar de acogida una vez están en condiciones de poder salir en libertad. Necesitan que nuestros hogares se conviertan en puentes que les ayuden a pasar de la vida en prisión a la vida en libertad.

Por eso la campaña de este año está centrada en estas mujeres y el lema es: “Y después de la cárcel. ¿Qué?”

Dos son los hospitales psiquiátricos que tenemos en España: uno en Sevilla, en el que solo hay hombres, y el otro es el Hospital Psiquiátrico de Fontcalent. En este centro, que se encuentra dentro de la demarcación de nuestra diócesis, cumplen condena todas las mujeres a las que, desde cualquier punto de nuestro país, les ha sido impuesta una medida de seguridad privativa de libertad. El capellán del Psiquiátrico, junto a un numeroso grupo de voluntariado, acompaña, durante el periodo que pasan en prisión, a esta parte de nuestra Iglesia que enferma.

¿Pero qué ocurre cuando estas mujeres ya han cumplido su pena? Dicho de otro modo: y después de la cárcel, ¿qué? La vuelta a la sociedad es especialmente compleja para ellas, porque cargan con un doble estigma: el de presas y el de enfermas mentales.

Como Iglesia, tal vez podemos aliviar el miedo y la incertidumbre que esta pregunta les genera. Para empezar, en Pastoral Penitenciaria sabemos que hay situaciones concretas a las que sí somos capaces de dar respuesta.

La salida progresiva del centro penitenciario es fundamental para la adaptación a la vida en libertad. Para ello, en nuestra diócesis disponemos de recursos residenciales a los que, siempre en coordinación con el hospital psiquiátrico, comienzan a acudir estas mujeres en sus primeras salidas. En un principio, los fines de semana; posteriormente, con permisos de hasta cinco días.

Además, las viviendas de Pastoral Penitenciaria, de las que también se benefician los familiares de las internas cuando vienen a visitarlas desde otras partes de España, son decisivas para el futuro en libertad de estas mujeres.

En primer lugar, porque, tras su salida definitiva del centro penitenciario, necesitan un lugar donde empadronarse para que les pueda ser asignado un centro de salud que les permita el acceso a la salud pública y a un profesional de la psiquiatría que las acompañe y las guíe una vez son libres.

Y, en segundo lugar, estas viviendas son claves porque muchas de estas mujeres, cuando ya están preparadas para incorporarse a la sociedad, no tienen un lugar desde el que afrontar el desafío. Las casas de acogida de Pastoral Penitenciaria se convierten en su hogar mientras se preparan para llevar una vida autónoma.