Estamos de fiesta, una celebración gozosa y festiva porque queremos proyectar nuestra mirada hacia atrás y, agradecer al Señor estos 500 años de vida de la Catedral. Un edificio que no sólamente es importante por su estructura sino sobre todo, por lo que significa y por el servicio que presta. Es la Catedral donde nuestra Diócesis se proyecta cada vez que el Obispo celebra la eucaristía, administra los sacramentos, predica la Palabra de Dios, etc. Para todo el pueblo cristiano de la Diócesis, de esta querida Diócesis de Orihuela – Alicante.
Proyectamos por tanto nuestra mirada hacia atrás, recordamos, revivimos, pasamos por el corazón, tantos acontecimientos y proyectamos también nuestra mirada hacia adelante porque queremos iniciar este nuevo V Centenario hasta llegar a los mil, que si Dios quiere algunos llegarán.
Ahora empezamos la andadura de estos segundos 500 años. Pero claro, sabiendo que ya han pasado 500, tenemos una historia que como siempre tiene que ser maestra de la vida.
Yo invito por tanto a todos los Oriolanos ya todos los Diocesanos, incluso a muchas personas de fuera de la Diócesis que tienen una relación directa con nosotros a que durante este año vengan a la Catedral, la visiten, se beneficien de esa gracia jubilar que el Santo Padre ha querido concedernos y que sea realmente un tiempo de gracia y de bendición para todos.
