
“El curso que está terminando no sólo se ha visto positivamente afectado por el cuidado especial de la “«inspiración bíblica»” de toda la pastoral, sino que se ha visto enmarcado, muy destacadamente, en el Año de la Fe, con toda una preciosa serie de acciones que hemos vivido unidos a toda la Iglesia, al igual que ha sido un tiempo muy remarcablemente tocado por dos acontecimientos de profunda significación eclesial, como han sido: el relevo del Pastor de la Iglesia Universal, el Papa Francisco ha sucedido al Papa Benedicto, y el relevo del Pastor Diocesano, un servidor ha sucedido al Obispo Rafael. Un curso, pues, repleto de acontecimientos en los que Dios ha seguido actuando y manifestando su amor hacia nosotros, su Pueblo”
