La Pascua es tiempo de misión. Cada año recibimos la buena noticia de que, rotas las cadenas de la muerte, el Señor Jesús vive para siempre. Y, año tras año, los cristianos escuchamos la palabra de Jesús que nos envía a proclamar a todos los pueblos esta Buena Nueva. Para eso existe la Iglesia: para evangelizar. Este es el sentido de todo lo que hacemos los cristianos: el anuncio gozoso de la salvación realizada en la muerte y resurrección de Jesucristo.

 

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